Stephen Curry acordó una extensión de contrato de dos años y $116 millones con los Golden State Warriors el viernes 25 de septiembre, según informaron fuentes a Shams Charania, de ESPN.
Para determinar cada calificación de las movidas destacadas, tomo en cuenta varios factores, como el impacto del jugador en la cancha y su edad, las implicaciones financieras del contrato y el contexto de las perspectivas del equipo a corto y largo plazo. ¿Qué tan arriesgada o segura es la decisión? ¿Y en qué medida ayuda o perjudica las posibilidades del equipo de ganar un campeonato, ya sea la próxima temporada o en el futuro?
Analicemos el acuerdo reciente entre Warriors y Curry.
Condiciones del contrato de Stephen Curry: dos años, $116 millones (con opción de jugador para el segundo año)
Calificación: B
«Tomaré la decisión cuando esté listo», declaró Curry a Anthony Slater, de ESPN, a principios de esta semana, refiriéndose a los plazos para firmar una nueva extensión de contrato. Evidentemente, Curry no tardó mucho más en estar listo.
El nuevo contrato de Curry supone una victoria para los Golden State Warriors por dos motivos. En primer lugar, asegura la continuidad de la leyenda de los Warriors por dos años adicionales, ya que estaba previsto que entrara en la agencia libre el próximo verano sin un nuevo acuerdo. En segundo lugar, acepta una reducción salarial y firma por $20 millones menos del máximo permitido, lo cual podría resultar crucial para un equipo que intenta incorporar – y permitirse pagar – más talento de élite que juegue a su lado.
Por el momento, el nuevo acuerdo de Curry mantiene libre el máximo espacio salarial posible para los Warriors de cara al próximo verano. Sin embargo, esa cifra teórica no incluye la reserva de espacio salarial de Brandin Podziemski, el contrato mayoritariamente no garantizado de Kristaps Porzingis ni las posibles extensiones de Jimmy Butler III y Draymond Green, quienes se convertirán en agentes libres tras esta temporada.
En este sentido, una reducción salarial mayor por parte de Curry – más cercana al acuerdo de dos años y $90 millones que Kevin Durant firmó con los Houston Rockets el año pasado – habría sido aún más beneficiosa para los Warriors. No obstante, es difícil reprocharle a Curry que no aceptara una rebaja tan drástica, dado que sigue siendo el mejor jugador de los Warriors – incluso acercándose a los 40 años – y que esos 10 millones adicionales por temporada siguen siendo ventajosos para Golden State.
La única preocupación real respecto a esta extensión, desde la perspectiva de los Warriors, es si Curry seguirá justificando ocupar aproximadamente un tercio del tope salarial a medida que se acerque a los 40 años.
Sin embargo, si Curry volviera a lesionarse, es casi seguro que los Warriors no lograrían grandes resultados de todos modos; su éxito potencial depende, ante todo, de la disponibilidad y el rendimiento del jugador. Por ello, resulta razonable que Golden State confíe en la salud de Curry e intente aprovechar el margen salarial adicional del que ahora dispone para rodearlo de un elenco de apoyo adecuado. Con información de ESPN