Tegucigalpa, Honduras.- El fortalecimiento del fenómeno climático El Niño podría agravar la sequía en Honduras durante los próximos meses, con consecuencias para la producción agrícola, la ganadería y las reservas de agua, según las advertencias de la Organización Meteorológica Mundial (OMM).
En su informe mensual sobre el clima global, el organismo señaló que el fenómeno se está intensificando y podría mantenerse hasta febrero de 2027. Las proyecciones apuntan a un aumento considerable de las temperaturas superficiales del océano Pacífico entre octubre y diciembre, lo que alteraría los patrones de lluvia en distintas regiones del mundo.
La directora de la OMM, Celeste Saulo, advirtió que las aguas del Pacífico presentan temperaturas excepcionalmente elevadas, lo que podría liberar más calor y aumentar los efectos del fenómeno climático.
Honduras enfrenta presión sobre el agua y los cultivos
En Honduras, la falta de lluvias ya representa un desafío para productores agrícolas y ganaderos, especialmente en las zonas vulnerables del Corredor Seco. Los efectos de la sequía amenazan los cultivos, reducen la disponibilidad de agua y ponen en riesgo los medios de subsistencia de numerosas familias.
De acuerdo con los datos citados en el informe, 103 municipios permanecen en alerta roja por inseguridad alimentaria, mientras el sector arrocero enfrenta una fuerte caída en la producción nacional.
Las cifras reportadas indican que el país produciría alrededor de 700,000 quintales de arroz, frente a una demanda aproximada de cinco millones de quintales. Esta diferencia aumenta la presión sobre las importaciones para abastecer el mercado nacional.
Menos lluvias y más calor entre octubre y diciembre
Las proyecciones de Copeco y Cenaos advierten sobre la posibilidad de precipitaciones inferiores al promedio en el sur, centro y oriente del país, acompañadas de temperaturas más elevadas durante el último trimestre de 2026.
Estas condiciones podrían acelerar la evaporación del agua almacenada en represas, agravar la escasez en comunidades vulnerables y aumentar el riesgo de pérdidas de ganado.
Otro motivo de preocupación es la cosecha de postrera, que podría verse perjudicada si persiste la falta de lluvias. Una reducción en la producción agrícola tendría consecuencias para los ingresos de los productores y el abastecimiento de alimentos.
El antecedente reciente también preocupa a los especialistas: 2024 fue el año más cálido registrado hasta entonces, con una temperatura media global cercana a 1.55 °C por encima del nivel preindustrial, en un contexto influido por el cambio climático y otros factores naturales.
Ante este panorama, el comportamiento de las lluvias durante los próximos meses será determinante para Honduras, especialmente para las comunidades que dependen de la agricultura y tienen acceso limitado al agua. Redacción Wendoly V