Tegucigalpa, Honduras | DiarioHouse.Com – Los grandes resultados no siempre comienzan en grandes instalaciones. Muchas veces empiezan en una parcela, con una semilla, una decisión de invertir y una familia dispuesta a trabajar esperando encontrar una oportunidad para convertir su producción en crecimiento. Esa es parte de la historia que La Colonia celebra con los 18 años de De Mi Tierra.
La iniciativa, desarrollada junto a Banco Ficohsa y Funder, ha construido una dinámica que conecta financiamiento, producción agrícola y acceso comercial para agricultores hondureños. El aniversario llega en un momento especial para la compañía, que también celebra sus 51 años de trayectoria.
Desde su creación, De Mi Tierra ha movilizado L259.6 millones en financiamiento mediante 3,056 créditos, alcanzando a 2,185 agricultores y reportando 10,925 beneficiarios directos.
Es una cifra que muestra escala, pero también movimiento. Cada recurso colocado puede convertirse en semillas, cultivos, trabajo, producción y oportunidades para mantener activa una economía que nace lejos de las ciudades, pero termina influyendo directamente en lo que consumen diariamente miles de personas.
En esa ecuación existe otro elemento decisivo: el mercado. Producir tiene sentido económico cuando existen compradores capaces de absorber esa producción bajo relaciones comerciales que permitan sostener la actividad en el tiempo.
La Colonia ha comprado 123.1 millones de libras de productos agrícolas, alcanzando L1,379 millones en compras realizadas a productores hondureños durante el recorrido del programa.
La dimensión del dato permite imaginar todo lo que ocurre antes de que un producto llegue al carrito de compras: planificación, cultivo, mantenimiento, cosecha, selección, logística y comercialización.
Esa cadena convierte el consumo cotidiano en una experiencia que tiene detrás una historia productiva. Cada producto nacional colocado dentro de un canal comercial representa también la posibilidad de que la actividad agrícola continúe funcionando en distintas comunidades del país.
Pero De Mi Tierra no está mirando únicamente lo conseguido. Su nueva etapa incorpora el proyecto OCIDA-MEDA, una alianza destinada a fortalecer la cadena agrícola y abrir oportunidades para más de 1,000 pequeños productores, particularmente mujeres y jóvenes.
La participación de nuevas generaciones representa uno de los grandes desafíos del campo. Lograr que jóvenes encuentren razones económicas para vincularse con la agricultura puede determinar buena parte de la sostenibilidad futura de numerosas comunidades productoras.
Para las mujeres rurales, ampliar oportunidades significa también fortalecer su participación dentro de una actividad que puede traducirse en autonomía económica, crecimiento familiar y mayor dinamismo en las comunidades.
La llegada de De Mi Tierra a sus 18 años representa entonces una historia de evolución. Nació como una iniciativa vinculada con los agricultores y hoy muestra una cadena de resultados que combina millones de lempiras en financiamiento, millones en compras y millones de libras de productos nacionales movilizados.
Dentro de la celebración de los 51 años de La Colonia, este aniversario aporta una dimensión distinta: demuestra que el crecimiento empresarial también puede conectarse con la capacidad de generar oportunidades para otros actores de la economía.
El reto hacia adelante será seguir ampliando esa plataforma, fortaleciendo las cadenas productivas y permitiendo que cada vez más pequeños productores encuentren un espacio donde su esfuerzo pueda convertirse en una oportunidad real de desarrollo.
Porque cuando el campo avanza, detrás de cada producto existe algo más que una cosecha: existe una familia, una comunidad y una parte de Honduras buscando crecer. —Redacción Bruce Villatoro CEO DiarioHouse.Com
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