Tegucigalpa, Honduras.- Honduras recuerda este sábado el nacimiento de su héroe nacional Francisco Morazán -figura clave en la lucha por la unión centroamericana hace dos siglos- en medio de la polémica que ha generado el nuevo mausoleo dispuesto por el presidente de El Salvador, Nayib Bukele, país en donde reposan sus restos.
La decisión de Bukele ha provocado en Honduras reacciones encontradas que van desde los que la aplauden, hasta los que consideran que el mandatario está usando la imagen de Morazán con fines políticos personales.
Morazán nació el 3 de octubre de 1792 en Tegucigalpa y murió fusilado en San José el 15 de septiembre de 1842. Antes, en una corta vida pública de tan solo 18 años, entre 1824 y 1842, fue nueve veces presidente: tres de Honduras, tres de El Salvador, dos de Centroamérica y una de Costa Rica.
Los restos de Morazán fueron llevados a El Salvador en 1849, donde permanecieron sepultados en Acajutla hasta 1858, cuando fueron trasladados al Cementerio de Los Ilustres, en San Salvador; y allí permanecieron hasta hace diez días, cuando Bukele, en una ceremonia solemne, oficializó su nuevo hogar.
Ahora esos restos descansan en un imponente mausoleo situado en el remodelado centro histórico de la capital salvadoreña, un lugar, dijo el mandatario, «construido especialmente para custodiarlos por siempre».
El nuevo mausoleo de Morazán está situado a un costado del Palacio Nacional, dentro del Jardín Centroamérica. Junto a la urna, Bukele depositó un sable conmemorativo como «ofrenda en homenaje al general», como se exhibió en un video de factura cinematográfica, con un gran despliegue de medios, compartido por las autoridades.
Aunque Morazán fue fusilado en Costa Rica, pidió antes de morir que sus restos fueran trasladados a El Salvador. El especialista Carlos Turcios, director del Museo Casa Morazán en Tegucigalpa, exaltó el apoyo de muchos salvadoreños, algo que Morazán no olvidó cuando se encontraba en el patíbulo en Costa Rica, donde pidió avisar a su esposa de que sus restos debían ser sepultados en El Salvador, «el pueblo que más lo había valorado y apoyado en su gesta libertaria».
Turcios dijo a EFE que el traslado a un nuevo mausoleo «es una voluntad soberana del pueblo salvadoreño» y añadió que los hondureños desean «creer que es un acto eminentemente de buena fe, voluntario».
Por su parte, el sociólogo Pablo Carías indicó al Canal 5 hondureño que la acción de Bukele podría considerarse “como una llamada de atención al resto de los países centroamericanos», para tomar en serio «este esfuerzo de Morazán de haber muerto por la unidad centroamericana”.
Mientras que el historiador Jorge Amaya señaló al mismo canal que Bukele busca erigirse como heredero de la República Federal de Centroamérica, y cree que si el resto de los gobernantes centroamericanos se lo pidieran, “con gusto (…) tomaría” esa distinción.
“Eso es un poco lo preocupante, que se ve no solo como un homenaje en sí, sino que se ve como esencia de un mesianismo de tipo político e histórico”, subrayó Amaya.
La República Federal de Centroamérica, creada en 1824 tras la independencia de la Corona española en 1821, con Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras y Nicaragua, desapareció entre 1838 y 1841, y durante esos años Morazán lamentó la falta de apoyo de ciertos sectores conservadores de algunos de estos países. Con información de EFE