Honduras busca consensos para modernizar sistema electoral

Honduras enfrenta una discusión clave para el futuro de sus elecciones: contar con resultados preliminares más rápidos, organismos fortalecidos y acuerdos políticos que permitan modernizar las reglas democráticas.

Tegucigalpa, Honduras | DiarioHouse.Com – Las elecciones hondureñas de 2029 comienzan a ocupar un lugar central en las negociaciones políticas, incluso antes de que exista un acuerdo definitivo sobre las reformas que podrían cambiar la organización y transmisión de los resultados electorales.

El debate tiene un componente tecnológico y otro profundamente político. Mientras algunas fuerzas encuentran coincidencias para establecer un TREP institucional, las diferencias sobre las autoridades electorales pendientes de nombramiento siguen dificultando el entendimiento.

En medio de esa discusión aparece una pregunta que interesa directamente a los ciudadanos: ¿podrá Honduras conocer los resultados preliminares de sus próximas elecciones con mayor rapidez y transparencia?

Una nueva generación de herramientas para contar los votos

El modelo de transmisión de resultados preliminares se encuentra entre las prioridades de las conversaciones legislativas.

Antonio Rivera Callejas, presidente de la Comisión de Asuntos Electorales del Congreso Nacional, señaló que existe bastante aceptación entre las bancadas para establecer un sistema institucional y fortalecer el funcionamiento del CNE y el TJE.

La coincidencia también incluye al Partido Liberal, según lo expuesto por el legislador.

La propuesta representa una oportunidad para discutir cómo debe funcionar la tecnología electoral, quién debe administrarla y qué controles garantizarían que los datos transmitidos sean confiables.

El objetivo es que los resultados preliminares puedan conocerse sin demoras innecesarias, pero con procedimientos de verificación que protejan la integridad del proceso.

¿Cuánto costaría tener un sistema electoral propio?

El analista Julio Larios puso sobre la mesa una propuesta que abre otro frente de discusión: que el CNE deje de depender de contrataciones periódicas y desarrolle su propia plataforma tecnológica.

Su planteamiento contempla una herramienta permanente que pueda ofrecer resultados preliminares aproximadamente 30 minutos después de finalizar el escrutinio.

Larios estima que contratar un TREP cada cuatro años puede representar unos 45 millones de dólares, mientras que desarrollar una plataforma institucional tendría un costo aproximado de 12 millones.

La diferencia económica resulta significativa, pero todavía debe examinarse mediante estudios técnicos que permitan comparar inversión inicial, mantenimiento, actualización, seguridad informática y auditorías.

La tecnología por sí sola tampoco garantiza transparencia. Un sistema electoral necesita protocolos públicos, trazabilidad de la información y mecanismos de fiscalización independientes.

Los acuerdos políticos todavía tienen asuntos pendientes

La modernización tecnológica no elimina las diferencias entre los partidos.

Rivera Callejas explicó que Libre condiciona su participación en las reformas a la resolución de los nombramientos pendientes en el CNE y el TJE.

La posición atribuida a esa bancada evidencia que la negociación electoral también está vinculada con el equilibrio político y la integración de las instituciones.

A esto se suma el debate sobre una posible segunda vuelta, una modificación que continúa generando diferencias y que requeriría acuerdos legislativos y reglas claramente definidas.

El Congreso Nacional deberá encontrar una salida que permita avanzar sin convertir las reformas electorales en un instrumento de confrontación partidaria.

Lo que los ciudadanos deben exigir antes de 2029

Más allá de las negociaciones políticas, la ciudadanía necesita garantías concretas: transmisión verificable de resultados, organismos electorales funcionales, transparencia en las contrataciones tecnológicas y reglas conocidas antes de acudir a las urnas.

La discusión sobre un TREP permanente también debería incorporar auditorías independientes, pruebas de funcionamiento y protocolos de contingencia ante posibles fallas.

El verdadero éxito de las reformas no se medirá por la cantidad de acuerdos anunciados, sino por su capacidad para ofrecer elecciones confiables.

La atención permanecerá sobre el Congreso Nacional, que tendrá la responsabilidad de transformar las coincidencias políticas en decisiones institucionales antes de que el calendario electoral de 2029 convierta el tiempo en otro factor de presión. —Redacción Bruce Villatoro CEO DiarioHouse.Com

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