La estatal eléctrica está frente a un encuentro que puede definir buena parte de su futuro financiero. Las pérdidas son enormes, pero el marcador todavía no demuestra que la única salida sea entregar funciones a terceros. Antes de cambiar jugadores, administración además de esquema contractual, Honduras debe revisar por qué perdió tantos partidos desde adentro. El país también tiene derecho a saber quién podría terminar levantando la copa económica de la reforma.
Tegucigalpa, Honduras | DiarioHouse.Com – La ENEE está jugando el partido financiero más costoso de Honduras, con millones de lempiras en juego cada jornada además de una presión política creciente para cambiar las reglas. El diputado Frank Alley ha advertido que la estatal pierde alrededor de L50 millones diarios, una cifra que coloca el problema en dimensiones nacionales. Pero cuando un equipo pierde de forma permanente, una directiva seria no comienza regalando el estadio, la taquilla o los derechos comerciales. Primero investiga por qué pierde, quién está fallando además de qué puede corregirse dentro de casa.
La comparación deportiva sirve para entender un problema institucional mucho más profundo. La ENEE puede tener fallas técnicas, administrativas, financieras, contractuales además de políticas que no necesariamente requieren la misma solución. Algunas pueden resolverse mediante inversión, otras mediante cobranza, otras mediante tecnología además de otras mediante disciplina administrativa. Pretender resolverlas todas con una sola fórmula equivaldría a cambiar once jugadores cuando el problema también puede estar en la estrategia, la preparación o la dirigencia.
Antes de fichar externos, hay que revisar el camerino
Una empresa pública no se rescata escondiendo errores, sino identificándolos. El Estado debería revisar puestos, funciones, duplicidades, sistemas, contratos, deuda, niveles de productividad además de capacidad técnica. Cada área tendría que demostrar qué aporta, cuánto cuesta además de qué resultado produce. Si una estructura no funciona, debe corregirse antes de convertir su fracaso en justificación para pagarle a otro.
También deben revisarse las pérdidas de energía como un marcador diario. ¿Cuánta energía entra al sistema, cuánta se factura, cuánta se cobra además de dónde desaparece la diferencia? Esa información debería estar disponible por regiones, circuitos además de categorías de usuario. Sin un tablero público, Honduras juega el partido con el marcador apagado.
L50 millones diarios exigen más que discursos
Cuando un político menciona pérdidas de esa magnitud, el siguiente paso debería ser publicar la composición de la cifra. ¿Cuánto proviene de fraude, cuánto de infraestructura deteriorada, cuánto de facturación deficiente, cuánto de mora además de cuánto de costos financieros? El país también necesita conocer qué acciones pueden reducir cada componente durante los próximos seis, doce además de veinticuatro meses. Solo así podrá evaluarse si la estrategia funciona.
La cifra de pérdidas no puede utilizarse únicamente como presión para aprobar reformas. También debe convertirse en herramienta para medir a quienes administran la empresa. Si hoy se pierden L50 millones diarios, ¿cuánto debería perderse dentro de seis meses después de aplicar correctivos? Si nadie puede responder esa pregunta, entonces la reforma todavía no tiene marcador.
Tercerizar puede ser fichaje útil, pero no cheque en blanco
En el deporte profesional, un fichaje caro se justifica cuando mejora resultados. En la administración pública debería aplicarse la misma lógica: un contratista solo tiene sentido si produce un beneficio superior a su costo además de deja resultados verificables. La ENEE no debería pagar millones para trasladar problemas de una oficina pública a una factura privada. Cada contratación necesita metas concretas, plazos además de penalidades.
Si una compañía será contratada para reducir pérdidas, debe especificarse cuánto debe reducirlas. Si administrará cobranza, debe quedar claro cuánto incrementará la recuperación neta después de descontar su comisión. Si manejará tecnología, debe explicar qué infraestructura quedará en propiedad estatal además de qué ocurrirá cuando termine el contrato. Nada de ganar el campeonato contractual sin jugar el partido de los resultados.
¿Quién está calentando para entrar a la cancha?
Antes de que Honduras conozca el modelo definitivo, debería saber qué empresas podrían interesarse en las oportunidades que surgirían. Medición, facturación, cobranza, sistemas, mantenimiento, redes, consultoría además de operación representan negocios potenciales alrededor del sector eléctrico. Es legítimo que empresas quieran competir, pero también es legítimo que el país conozca sus propietarios finales además de posibles vínculos con personas políticamente expuestas. La transparencia debe comenzar en el calentamiento, no después del pitazo inicial.
Aquí aparece nuevamente la pregunta del “tilín tilín”. ¿Quiénes esperan contratos, quiénes han participado en conversaciones, quiénes diseñaron propuestas además de quiénes defienden determinados esquemas? Preguntar no significa declarar culpable a nadie, significa identificar intereses antes de que se mezclen con decisiones públicas. En un partido donde el pueblo paga la entrada, el pueblo también merece conocer a todos los jugadores.
Los políticos también deben enseñar sus cartas
Diputados además de funcionarios que promuevan una reforma deberían explicar qué componente apoyan además de por qué. Si defienden tercerización, deben presentar comparaciones de costos frente a una operación estatal fortalecida. Si rechazan cualquier participación privada, también deben explicar cómo rescatarán internamente la empresa además de cuánto costará hacerlo. Las posiciones políticas deben pasar del eslogan al marcador financiero.
El Congreso puede convertirse en el estadio donde se escuchen todas las versiones técnicas. Expertos, autoridades, trabajadores, empresarios además de representantes de usuarios deberían explicar públicamente sus modelos. Los estudios que respalden decisiones millonarias deberían estar disponibles para revisión. Una reforma ganará legitimidad si gana el debate técnico antes de ganar una votación.
PCM: jugar rápido no significa jugar sin árbitro
La eventual utilización de un PCM puede acelerar decisiones, pero no debería reducir controles. Cualquier movimiento ejecutivo sobre una empresa estratégica necesita reglas claras, publicación de costos, objetivos además de responsabilidades. Si la medida abre puertas a contratos, esos contratos deben seguir procesos competitivos además de transparentes. Velocidad sin fiscalización puede convertir una urgencia en autogol.
La situación financiera de la ENEE puede requerir acciones inmediatas. Pero lo inmediato debería ser reducir fraude, recuperar mora, atacar pérdidas además de corregir procesos donde ya existe diagnóstico. Los cambios estructurales que comprometan recursos durante años merecen un nivel distinto de análisis. No todo debe jugarse en tiempo añadido.
El Estado también puede formar su propia cantera técnica
Honduras no necesita depender eternamente de consultores externos para operar sectores estratégicos. La ENEE puede formar, retener además de contratar especialistas capaces de administrar redes modernas, sistemas de medición, datos, inteligencia antifraude además de planificación energética. Invertir en capacidad interna puede resultar menos visible políticamente, pero genera conocimiento que permanece dentro del Estado. Una tercerización permanente puede producir el efecto contrario si toda la experiencia termina fuera de la institución.
El rescate debe incluir una carrera técnica con estabilidad además de evaluación real. Los mejores profesionales no deberían salir cada vez que cambia un gobierno ni ser desplazados por cuotas partidarias. La empresa necesita memoria institucional, continuidad además de liderazgo profesional. Sin esa cantera, cualquier entrenador nuevo volverá a empezar desde cero.
Nada de contratos que ganen aunque la ENEE pierda
El peor escenario sería firmar convenios donde una empresa privada tenga ingresos asegurados aunque la estatal no mejore. Cualquier contrato vinculado con reducción de pérdidas debe compartir riesgo además de sujetar pagos relevantes al cumplimiento de resultados. Si el objetivo no se cumple, el contratista no debería salir ileso mientras la ENEE continúa en números rojos. Ganancia privada además de fracaso público no pueden convivir como modelo de reforma.
También debe existir auditoría independiente sobre los indicadores utilizados para pagar. Una compañía no puede medir sola su propio éxito. Los datos deberían ser verificables por la ENEE, entes contralores además de observadores técnicos. El árbitro no puede vestir la camiseta de uno de los equipos.
El usuario no puede seguir pagando todos los autogoles
Al final, cada pérdida termina golpeando de alguna manera al ciudadano. Puede aparecer en tarifas, deuda pública, falta de inversión, deterioro de infraestructura además de menor capacidad del Estado para destinar recursos a otras necesidades. Por eso el debate de la ENEE no pertenece únicamente a políticos o especialistas. Pertenece a cada hogar que recibe un recibo de energía.
Una reforma debería establecer compromisos concretos con el usuario. Mejor calidad, menos interrupciones, facturación precisa, atención eficiente además de costos sostenibles deben convertirse en objetivos mensurables. No basta equilibrar financieramente una empresa si el servicio continúa deteriorado. El marcador final debe incluir al consumidor.
La final consiste en saber quién gana realmente
Honduras puede rescatar la ENEE sin cerrar la puerta a contrataciones especializadas cuando sean necesarias. Lo importante es que ninguna tercerización sustituya la obligación del Estado de administrar, controlar además de fiscalizar. El sector privado puede jugar, pero el Estado debe conservar el silbato institucional además de proteger el interés público. El modelo debe construirse alrededor de resultados, no alrededor de oportunidades contractuales.
Antes de firmar, el país debe conocer quién gana dinero, cuánto ganará, cuánto arriesgará además de qué resultado deberá entregar. Antes de aprobar, debe saberse qué alternativa pública fue evaluada además de por qué fue descartada. Antes de hablar de urgencia, debe demostrarse qué acciones inmediatas puede ejecutar la propia ENEE desde hoy. Esa secuencia evitaría que el “tilín tilín” suene más fuerte que el interés nacional.
La ENEE todavía tiene tiempo para cambiar el marcador si existe conducción técnica, disciplina financiera además de transparencia radical. El Estado puede demostrar que una empresa pública también puede modernizarse cuando se administra con reglas profesionales. Si no logra hacerlo, entonces tendrá que explicar con números por qué determinada participación privada resulta superior. Lo inadmisible sería entregar el partido antes de jugarlo mientras otros ya celebran el negocio desde las graderías. —Redacción Bruce Villatoro CEO DiarioHouse.Com