El encarecimiento de las importaciones vuelve a poner bajo escrutinio el modelo productivo hondureño. La CCIT sostiene que elevar producción, competitividad, transformación local e ingreso de divisas puede reducir la exposición del país.
Tegucigalpa, Honduras | DiarioHouse.Com – La pérdida de terreno del lempira frente a las divisas utilizadas en el comercio internacional está dejando una consecuencia inmediata para Honduras: importar se vuelve más costoso en una economía que todavía depende ampliamente de productos adquiridos fuera del país.
La directora ejecutiva de la Cámara de Comercio e Industria de Tegucigalpa (CCIT), Paola Díaz, advirtió sobre esa presión y dirigió la mirada hacia un asunto que trasciende la fluctuación monetaria: la necesidad de fortalecer la producción nacional para construir una economía con mayor capacidad de respuesta.
La lectura empresarial pone frente al país una disyuntiva de fondo. Honduras puede continuar altamente expuesta a las variaciones externas o utilizar esa vulnerabilidad como una señal para acelerar la modernización de sus sectores productivos.
El costo de importar vuelve a encender las alertas
Cuando el lempira se deprecia frente a las monedas utilizadas para pagar operaciones internacionales, el costo de adquirir productos en el exterior aumenta. Esa relación hace particularmente sensible a una economía con fuerte dependencia importadora.
La advertencia de la CCIT apunta precisamente hacia esa fragilidad. No basta con observar cuánto se mueve el tipo de cambio: también resulta necesario analizar por qué Honduras continúa necesitando comprar fuera una cantidad importante de bienes para sostener su actividad económica.
Díaz plantea que reducir esa exposición requiere respaldar a los sectores productivos mediante estrategias acompañadas de acciones concretas.
El objetivo sería ampliar progresivamente la capacidad nacional de producción, fortalecer competitividad y permitir que Honduras enfrente con mayor resistencia los cambios del mercado internacional.
De materia prima a productos con más valor
El salto productivo planteado por la dirigente empresarial incluye la tecnificación. Honduras necesita elevar su capacidad para competir mediante procesos que mejoren la producción nacional y permitan aprovechar mejor sus recursos.
Pero existe otro elemento decisivo: el valor agregado.
La propuesta expuesta por Díaz señala que el país no debería limitar su apuesta exportadora a las materias primas. Avanzar hacia productos transformados permitiría incorporar mayor valor antes de colocarlos en mercados extranjeros.
La transformación puede marcar una diferencia importante dentro de la estrategia económica porque desplaza el énfasis desde simplemente extraer o producir hacia procesar, competir y capturar mayor valor dentro del país.
Exportar más también cambia el balance
Fortalecer las exportaciones tendría otro efecto relevante: incrementar el ingreso de divisas a Honduras.
Una economía que logra vender más hacia el exterior obtiene mayores recursos procedentes del comercio internacional, un factor que puede contribuir a reducir el desequilibrio entre lo que el país importa y lo que exporta.
Desde esa perspectiva, impulsar la producción nacional tiene un doble propósito. Por un lado, puede disminuir vulnerabilidades relacionadas con la dependencia importadora; por otro, puede ampliar la oferta exportable hondureña.
Ese equilibrio adquiere mayor importancia precisamente en momentos en que el comportamiento de la moneda vuelve más costosas las compras externas.
¿Qué está realmente en juego?
La depreciación del lempira es el detonante de la advertencia, pero el centro del debate es la capacidad productiva de Honduras.
Un país que produce con mayor eficiencia, transforma una parte más amplia de sus materias primas y fortalece su presencia exportadora dispone de más herramientas para enfrentar condiciones internacionales adversas.
Para Honduras, el desafío será convertir esta discusión económica en una estrategia de largo plazo capaz de responder a una vulnerabilidad que vuelve a hacerse visible cada vez que el lempira pierde terreno.
La CCIT ha puesto la producción nacional en el centro de esa conversación. El siguiente paso dependerá de la capacidad del país para traducir el diagnóstico en una transformación productiva que permita competir mejor, exportar más e incrementar su resistencia frente a futuros movimientos del mercado internacional. —Redacción Wendoly V.