Alcaraz tiene un problema con las bolas de break

Carlitos, tenemos un problema. Y este se llama bolas de break. Si algo demostró el primer partido de la temporada del número dos del mundo, eso es que Alcaraz tiene que aprovechar más y mejor las oportunidades de rotura de las que goza a lo largo de sus encuentros. Aún escuece lo que ocurrió ante Richard Gasquet en la manga inicial, la que más se le atragantó de las tres en las que resolvió su debut en este Abierto de Australia: hasta nueve ocasiones de salir victorioso al resto quedaron contrarrestadas por el francés.

Ver cómo el español tenía un 0-40 favorable restando y no lo aprovechaba resultó doloroso. Aunque no lamentable. Superado con éxito un durísimo primer set, que tuvo que resolverse en el tie-break, el campeón de dos Grand Slam apretó el acelerador sobremanera en los dos siguientes. En cuanto pudo empezar a apuntarse breaks, la cosa se resolvió por la vía rápida: 7-6 (5), 6-1, 6-2. Así pues, Alcaraz pudo permitirse el lujo de no ganarle el saque a su rival hasta bien entrado el choque. Pero tenía al otro lado de la red al 131 del ranking. Habrá contrincantes que no serán tan benévolos y frente a los que los desperdicios no podrán ser una opción. Y él lo sabe.

Lo verbalizó en su comparecencia posterior al triunfo: “Intento no pensarlo mucho, pero siempre está ahí y le doy vueltas a las opciones que no he aprovechado. Es algo que quiero mejorar. Siempre me ha costado hacer breaks. No ocurre siempre, pero necesito muchas bolas de break para romper y es algo que quiero mejorar. Intento trabajar el que no me afecten esas opciones que no aprovecho e ir hacia adelante y mirar punto a punto”.

Los números de Alcaraz con las bolas de break

La preocupación del murciano es avalada por la estadística. La ATP, a día de hoy, señala que Alcaraz ha dispuesto de 1.833 oportunidades de rotura desde que es profesional, convirtiendo tan sólo el 41% de estos puntos. Aunque aquí no se contempla su concurso en Melbourne, queda evidenciado que la asignatura pendiente está ahí. Si vamos año a año, el porcentaje es igual de alarmante: 24% de bolas de break conseguidas en 2020, 44% en 2021 y 40% tanto en 2022 como en 2023.

Fijarse en su desempeño en este ámbito en los últimos partidos, por si cabía alguna duda, no mejora el mal endémico: ese 25% (4/16) tan sonado frente a Gasquet, 0% (0/4) en las semifinales de las ATP Finals contra Novak Djokovic, 40% (2/5) al medirse también en Turín a Daniil Medvedev… Al menos, llegó al 50% (3/6) con Andrey Rublev en esa misma Copa de Maestros. Eso sí, venía de un paupérrimo 17% (1/6) en la derrota sufrida a manos de Alexander Zverev.

Con un 50% de opciones para romper materializadas (2/4) al caer con Roman Safiullin en el Masters 1000 de París, Alcaraz se quedó en el 40% (2/5) al perder con Grigor Dimitrov, en el 20% (3/15) con Daniel Evans y en un 67% (4/6) digno de elogio, visto lo visto, con Gregoire Barrere en el Masters 1000 de Shanghái. Cuando tuvo enfrente a Jannik Sinner en las semifinales de Pekín y cayó eliminado, acabó con un 22% (2/9).

La tendencia negativa que se detectaba en la recta final de la pasada campaña sigue ahí nada más empezar la actual. Cierto es que el próximo adversario de Alcaraz, el italiano Lorenzo Sonego, viene de aprovechar un 20% de pelotas de rotura (2/10) y tampoco está para presumir en ese sentido. Sin embargo, eso no cambia la realidad innegable de que uno de los favoritos en tierras australianas debe tener mucha mayor sangre fría restando para evitarse complicaciones que, antes o después, podrían mermarle.

Con información de Infobae

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