La operación conecta San Pedro Sula, asistencia consular, centros de atención en La Mesa y Ocotepeque antes del traslado de los ciudadanos hacia la frontera guatemalteca.
Tegucigalpa, Honduras | DiarioHouse.Com – Una ruta que comienza en San Pedro Sula, atraviesa centros de atención para migrantes y continúa hasta el occidente hondureño sostiene el retorno de 365 ciudadanos mexicanos deportados desde Estados Unidos.
El procedimiento, coordinado por el Instituto Nacional de Migración de Honduras, contempla mucho más que un traslado: incluye recepción, alimentación, atención médica, trámites consulares, alojamiento temporal y acompañamiento durante el recorrido por territorio nacional.
Honduras ha recibido a estos ciudadanos durante las últimas semanas bajo un esquema que las autoridades presentan como una muestra de cooperación humanitaria.
Dentro del mismo proceso también se anunció la llegada de 31 mexicanos adicionales, quienes serían atendidos bajo los protocolos ya establecidos.
San Pedro Sula abre la primera puerta de atención
La operación comienza cuando los ciudadanos llegan al Aeropuerto Internacional Ramón Villeda Morales.
El personal migratorio organiza la recepción inicial antes de activar los procedimientos previstos para cada grupo.
Desde ese momento se garantiza asistencia humanitaria, que incluye alimentación y acceso a atención médica oportuna cuando las circunstancias lo requieren.
También se mantiene la protección de los derechos humanos de los ciudadanos durante su permanencia en el país.
Los grupos recibidos han estado integrados por hombres y mujeres mayores de edad.
La información proporcionada señala que no han ingresado núcleos familiares como parte de estas movilizaciones y que ninguno de los ciudadanos atendidos cuenta con antecedentes penales.
El documento consular define el siguiente movimiento
Luego de su recepción, los mexicanos son trasladados el mismo día a las oficinas del Consulado de México.
Allí gestionan el documento que posteriormente necesitan presentar para poder ingresar a su país.
Ese trámite constituye una pieza fundamental dentro de una cadena logística donde cada paso depende de que las coordinaciones migratorias sean completadas antes del siguiente desplazamiento.
Una vez finalizadas las gestiones consulares, los ciudadanos son conducidos al Centro de Atención al Migrante Retornado La Mesa, donde pasan la primera noche.
Según el reporte, 26 mexicanos permanecían en ese centro mientras esperaban la continuación del proceso.
La espera no representa el final de la asistencia, sino una etapa previa al recorrido terrestre que posteriormente los conduce hacia el occidente de Honduras.
Ocotepeque se convierte en escala antes de Guatemala
Cuando las autoridades concluyen las gestiones migratorias y administrativas, los grupos salen hacia Ocotepeque.
En esa ciudad ingresan al centro de atención local para pasar una segunda noche.
La ubicación permite preparar el último tramo bajo responsabilidad directa de las autoridades hondureñas.
Al tercer día, los ciudadanos son movilizados hacia la frontera con Guatemala con el propósito de continuar en dirección a Tecún Umán, punto fronterizo vinculado con el acceso hacia México.
Cada traslado por Honduras se realiza con acompañamiento permanente del personal migratorio.
El esquema incluye además coordinación con las autoridades aduaneras de Guatemala, encargadas de facilitar que el siguiente tramo pueda desarrollarse de forma ordenada y segura.
Una operación migratoria con dimensión humanitaria
La atención a los 365 mexicanos evidencia la dimensión logística de los movimientos migratorios derivados de deportaciones desde Estados Unidos.
Cada grupo requiere recepción aeroportuaria, asistencia básica, documentación, espacios para descansar y transporte antes de continuar fuera del territorio hondureño.
Las autoridades hondureñas vinculan además esta operación con los lazos de cooperación existentes entre ambos países, señalando la histórica presencia de migrantes hondureños que también han transitado por México.
En este escenario, Honduras funciona temporalmente como territorio de recepción y conexión para ciudadanos mexicanos que buscan completar su retorno.
La continuidad del proceso dependerá de mantener funcionando cada eslabón de esta ruta humanitaria: recepción, protección, documentación, alojamiento, traslado y coordinación fronteriza hasta que los ciudadanos puedan avanzar de manera segura hacia su destino. —Redacción Laura V.