Tomás Zambrano anuncia nuevas acciones contra las estructuras criminales y asegura que la Policía y las Fuerzas Armadas tendrán mayor capacidad para recuperar los territorios afectados por la delincuencia.
Tegucigalpa, Honduras | DiarioHouse.Com – Vivir sin miedo, recuperar las calles y volver a transitar libremente por los barrios y colonias es el objetivo que el presidente del Congreso Nacional, Tomás Zambrano, colocó en el centro del nuevo mensaje de seguridad del Estado hondureño.
«Llegó el momento de recuperar el país y poner orden», afirmó el funcionario después de una reunión del Consejo Nacional de Defensa y Seguridad (CNDS), celebrada en Casa Presidencial.
Su declaración coincide con la entrada en vigencia del Decreto Legislativo 258-2026, una normativa que, según explicó, incorpora nuevas herramientas para combatir las estructuras criminales.
Recuperar las calles: la promesa que espera la población
Zambrano describió una realidad que afecta directamente la vida cotidiana de numerosos hondureños: comunidades donde los ciudadanos han tenido dificultades para entrar o salir libremente debido al control ejercido por grupos delictivos.
El presidente del Legislativo aseguró que el propósito de las nuevas medidas es devolver el control territorial a las autoridades.
«Hoy quien va a tener el mando en cada lugar del país es la Policía y las mismas Fuerzas Armadas», manifestó.
También anunció que las instituciones de seguridad deberán intensificar sus operaciones para identificar y detener a quienes mantienen actividades criminales en barrios y colonias.
El reto no es únicamente realizar capturas. Para las familias hondureñas, recuperar la tranquilidad significa poder trabajar, estudiar, movilizarse y regresar a sus hogares sin temor a las amenazas de la delincuencia.
¿Qué cambia con las nuevas reformas penales?
El Decreto 258-2026 contempla, según las explicaciones ofrecidas por Zambrano, varias herramientas para fortalecer la actuación de las instituciones de seguridad y justicia.
Entre las medidas que destacó se encuentran:
- Allanamientos: operaciones en sectores identificados como zonas de actividad criminal, sin orden judicial y con acompañamiento del Ministerio Público.
- Requerimientos fiscales: hasta 48 horas para presentar requerimientos después de determinadas detenciones, según lo expuesto por Zambrano.
- Elementos probatorios: utilización de tatuajes alusivos a organizaciones criminales como prueba ante los tribunales.
- Penas: condenas de al menos 40 años o privación de libertad de por vida para determinados responsables de estructuras criminales que utilicen menores de edad.
La aplicación de estas disposiciones deberá estar acompañada de los procedimientos legales correspondientes y de las garantías que protegen a todas las personas.
Las cárceles también entran en la nueva estrategia
Otro de los anuncios realizados por Zambrano está relacionado con el control de los centros penitenciarios.
El funcionario sostuvo que las autoridades buscan impedir que los privados de libertad continúen coordinando actividades delictivas desde las cárceles.
En ese contexto, describió un régimen de máxima seguridad para personas recluidas por delitos de terrorismo, que contempla 23 horas y media de confinamiento y 30 minutos de ejercicio.
También mencionó restricciones de visitas y contacto físico con familiares y abogados.
La estrategia penitenciaria se presenta como una pieza importante para impedir que las estructuras criminales mantengan capacidad de mando desde los establecimientos de reclusión.
La seguridad deberá sentirse en la vida diaria
El presidente del Congreso reconoció que las instituciones de seguridad necesitan respaldo político y legislativo para desarrollar su trabajo.
Aseguró que el Legislativo continuará aprobando las herramientas legales que requieran los operadores de justicia y destacó el acompañamiento del presidente Nasry Asfura a las reformas.
Sin embargo, el principal indicador de éxito no serán los anuncios oficiales ni la cantidad de disposiciones aprobadas.
La ciudadanía espera resultados que puedan sentirse en las calles: barrios más seguros, menos extorsiones, reducción de homicidios, mayor libertad de movilidad y una respuesta efectiva de las autoridades.
Honduras inicia así una nueva etapa en su política de seguridad. La promesa está planteada; ahora corresponde a las instituciones demostrar que pueden recuperar la confianza de la población y garantizar que vivir sin miedo deje de ser una aspiración para convertirse en una realidad. —Redacción Bruce Villatoro CEO DiarioHouse.Com