El Ministerio de Salud (Minsa) confirmó un caso de hantavirus en una mujer de 40 años, residente de la comunidad de Montero, en el distrito de Guararé, provincia de Los Santos.
La paciente permanece hospitalizada en cuidados intensivos, donde recibe tratamiento para recuperar su función pulmonar, mientras las autoridades sanitarias mantienen la vigilancia epidemiológica ante esta enfermedad transmitida por roedores.
El diagnóstico fue confirmado por el Instituto Conmemorativo Gorgas de Estudios de la Salud, según informó el Minsa el 19 de octubre. La institución señaló que la mujer presenta una evolución favorable en su función respiratoria, aunque continúa bajo atención especializada debido a las complicaciones que puede provocar la infección en los pulmones.
Las autoridades también aclararon que el caso no está relacionado con el terremoto ocurrido el 9 de octubre en Panamá. La paciente comenzó a presentar síntomas el día 10, apenas 24 horas después del movimiento sísmico, mientras que la enfermedad tiene un período de incubación de una a ocho semanas después del contacto con el virus.
El hantavirus es una infección viral que se transmite principalmente por roedores infectados, especialmente mediante la inhalación de partículas contaminadas con su orina, heces o saliva. La exposición puede ocurrir al limpiar espacios cerrados, depósitos o lugares donde habitan estos animales, particularmente cuando el polvo contaminado se dispersa en el ambiente.
Los primeros síntomas pueden confundirse con otras enfermedades. La fiebre, el cansancio, los dolores musculares y el dolor de cabeza suelen aparecer durante la fase inicial. Algunas personas también presentan escalofríos, mareos, náuseas, vómitos o molestias abdominales, antes de que la infección evolucione hacia complicaciones respiratorias de mayor gravedad.
La enfermedad se vuelve especialmente peligrosa cuando aparecen tos, dificultad para respirar y sensación de presión en el pecho. En los casos de síndrome cardiopulmonar por hantavirus, los pulmones pueden acumular líquido y disminuir su capacidad para oxigenar la sangre, lo que puede provocar insuficiencia respiratoria, alteraciones circulatorias y necesidad de cuidados intensivos.
El deterioro puede producirse pocos días después de los primeros síntomas, por lo que la dificultad respiratoria constituye una señal de alarma que requiere atención médica inmediata.
Los especialistas recomiendan informar al personal sanitario sobre posibles contactos con roedores o sus excrementos, ya que ese antecedente puede facilitar la identificación temprana de la enfermedad.
En Panamá, el informe epidemiológico correspondiente a la semana 38 de 2026 registraba 21 casos acumulados de fiebre por hantavirus, además de 18 casos de síndrome cardiopulmonar.
Las cifras corresponden a dos formas clínicas que el sistema nacional de vigilancia registra por separado. La fiebre por hantavirus puede manifestarse sin desarrollar el cuadro pulmonar grave, mientras que el síndrome cardiopulmonar constituye la presentación más peligrosa. El informe refleja 39 registros acumulados entre ambas categorías hasta finales de septiembre.
La presencia del virus en Panamá tiene antecedentes de más de dos décadas. Los primeros casos se registraron a finales de 1999 y comienzos de 2000 en Los Santos, principalmente en comunidades de Las Tablas, Guararé y Tonosí. Las investigaciones identificaron al virus Choclo como agente causante de la enfermedad, convirtiendo aquel brote en el primero documentado en Centroamérica.
Desde entonces, la provincia de Los Santos ha sido una de las zonas históricamente vinculadas con la circulación del hantavirus. Las investigaciones epidemiológicas han relacionado el riesgo con la presencia de roedores en viviendas, áreas agrícolas y espacios utilizados para almacenar alimentos, especialmente cuando existen condiciones que facilitan el contacto con materiales contaminados.
Para reducir el riesgo, las autoridades recomiendan mantener limpios los alrededores de las viviendas y controlar la presencia de roedores. También aconsejan guardar los alimentos y granos en recipientes cerrados, sellar posibles entradas y evitar barrer en seco los excrementos, porque esa práctica puede levantar partículas contaminadas que posteriormente sean inhaladas.
El Minsa reiteró que mantiene la vigilancia epidemiológica del caso confirmado en Guararé y pidió a la población seguir las recomendaciones preventivas. La identificación oportuna de los síntomas, especialmente cuando aparecen dificultades respiratorias, resulta fundamental para que los pacientes reciban atención médica antes de desarrollar complicaciones potencialmente mortales. Con información de Infobae