Tegucigalpa, Honduras.- Una realidad que durante años ha permanecido a la vista de todos vuelve a encender las alarmas. Más de 18 mil niñas, niños y adolescentes estarían actualmente en situación de calle en Honduras, según una estimación de organizaciones defensoras de la niñez.
Wilmer Vásquez, director de la Red Coordinadora de Instituciones Privadas por las Niñas, Niños y Adolescentes, advirtió que Honduras no cuenta con un registro oficial que permita determinar cuántos menores viven en las calles, por lo que la cifra estimada podría incluso ser mayor.
Semáforos, aceras, puentes y otros espacios públicos se han convertido en lugares donde diariamente pueden encontrarse menores en condición de vulnerabilidad. Vásquez cuestionó que esta realidad se haya normalizado en la sociedad, pese a los riesgos que enfrentan.
Una sentencia que obliga al Estado
El representante recordó que durante la pandemia de COVID-19 varias organizaciones presentaron un recurso de amparo ante la Sala de lo Constitucional de la Corte Suprema de Justicia, al considerar que medidas como permanecer en casa o lavarse constantemente las manos resultaban imposibles para quienes no tenían un hogar.
El proceso derivó en una sentencia considerada histórica para la protección de la niñez en situación de calle, mediante la cual se establecieron obligaciones para el Estado hondureño.
Entre ellas figura la realización de un levantamiento nacional de información para conocer con precisión cuántos menores se encuentran en las calles, dónde están concentrados y qué organizaciones trabajan directamente con esta población.
La resolución también contempla que las instituciones dedicadas a atender a estos niños reciban apoyo financiero y logístico, además de establecer mecanismos de protección en aquellos municipios o departamentos donde no existan organizaciones especializadas.
Niñez expuesta a violencia y crimen
Vásquez lamentó que, pese a las disposiciones judiciales, los avances continúen siendo insuficientes y que la problemática no ocupe un lugar prioritario dentro de la agenda nacional.
Advirtió que no todos los menores llegan a las calles por decisión propia ni están relacionados con el consumo de drogas. Muchos escapan de hogares donde han sufrido violencia física, maltrato emocional o abuso sexual, mientras otros enfrentan condiciones familiares y económicas que les impiden permanecer en un ambiente seguro.
La permanencia en las calles aumenta su exposición a diferentes formas de violencia. Entre los principales riesgos se encuentran la explotación, el reclutamiento por pandillas, la captación por estructuras criminales y las redes vinculadas al narcotráfico.
El defensor de la niñez alertó que algunos menores pueden terminar siendo utilizados para actividades delictivas, quedando expuestos a situaciones que incluso pueden poner en peligro sus vidas.
Piden una respuesta integral
Ante este panorama, Vásquez llamó a las autoridades a dejar de considerar a los niños en situación de calle únicamente como un problema que debe ser retirado de los espacios públicos.
La exigencia es avanzar hacia una respuesta basada en derechos humanos, prevención, protección integral, atención familiar y coordinación entre instituciones, con políticas permanentes que permitan evitar que más menores terminen viviendo en las calles. Redacción Martha C