Ni una onda tropical basta: La capital sigue sedienta

Tegucigalpa, Honduras.- La capital hondureña podría recibir algunas precipitaciones durante los próximos días por el paso de una onda tropical, pero los pronósticos apuntan a que estas lluvias no serían suficientes para cambiar de manera sustancial el panorama de las reservas de agua.

El fenómeno atmosférico dejará humedad sobre distintas regiones de Honduras y podría provocar lluvias en la zona central. Sin embargo, los acumulados previstos para sectores de Lepaterique, de entre 5 y 10 milímetros, serían limitados frente a las necesidades de los embalses que abastecen a Tegucigalpa.

Reservas bajo presión

Los niveles de las principales represas reflejan la magnitud del desafío. Los Laureles se encuentra alrededor del 34 % de su capacidad, mientras La Concepción ronda el 28 %, cifras que mantienen bajo presión el suministro de agua para los habitantes del Distrito Central.

El problema adquiere mayor dimensión porque ambos embalses constituyen piezas fundamentales del sistema de abastecimiento de la ciudad. Cuando las reservas disminuyen al mismo tiempo, las alternativas para compensar el déficit son reducidas.

La situación también expone una dificultad que Tegucigalpa arrastra desde hace años: la demanda de agua aumentó considerablemente con la expansión urbana, mientras las fuentes disponibles no crecieron al mismo ritmo.

El reto va más allá del clima

Una de las principales dificultades consiste en que no cualquier lluvia termina convirtiéndose en agua almacenada.

Para que los embalses recuperen niveles importantes se requieren precipitaciones capaces de alcanzar las zonas de captación y alimentar los ríos y corrientes que desembocan en las represas.

Por eso, una tormenta intensa en sectores urbanos puede provocar inundaciones y escorrentías sin representar necesariamente una recuperación importante de las reservas.

Además, las cuencas que abastecen a la capital enfrentan presiones por crecimiento urbano, pérdida de cobertura forestal, sedimentación y deterioro ambiental.

Estos factores reducen la capacidad natural de las cuencas para captar, transportar y conservar el recurso hídrico.

Un sistema que también enfrenta pérdidas

El abastecimiento de Tegucigalpa tiene otro desafío: una parte del agua producida no llega finalmente a los hogares.

Las fugas, las conexiones irregulares, el deterioro de las tuberías y las dificultades para controlar la distribución han contribuido históricamente a elevados niveles de agua no contabilizada.

Estimaciones empleadas en proyectos de infraestructura han calculado pérdidas cercanas al 45 %, una cifra que evidencia que aumentar la disponibilidad de agua no es la única respuesta necesaria.

Las autoridades impulsan proyectos de sectorización y reducción de agua no facturada para detectar pérdidas y mejorar el rendimiento de la red.

Una solución que requiere más que lluvia

El director de Cenaos, Francisco Argeñal, explicó que las precipitaciones asociadas con la onda tropical podrían ayudar parcialmente, pero su desplazamiento rápido limita las posibilidades de una recuperación importante.

El fenómeno podría generar lluvias en sectores del centro, sur, oriente y occidente del país, aunque posteriormente las precipitaciones tenderían a ser más aisladas.

Para Tegucigalpa, la recuperación de sus reservas dependerá de una combinación de factores: lluvias constantes, protección de las cuencas, reducción de fugas, mantenimiento de la infraestructura y desarrollo de nuevas fuentes de abastecimiento.

La llegada de la onda tropical puede representar una buena noticia para una capital necesitada de agua, pero un episodio de lluvia no cambia por sí solo una crisis que tiene raíces estructurales.

Mientras los embalses continúen con niveles reducidos, Tegucigalpa seguirá dependiendo de que el cielo aporte suficiente agua y de que el sistema sea capaz de conservar cada gota disponible. Redacción Martha C

¡DIOS BENDIGA A HONDURAS!