El PCM puede darle tiempo a la estatal, pero no resolverá pérdidas, mora, déficit, deuda, fallas de distribución ni atrasos de infraestructura. La crisis obliga a una reforma profunda, aunque también abre una pregunta incómoda: por qué entregar funciones que Honduras puede reconstruir dentro del Estado mediante gestión profesional, tecnología y disciplina financiera.
Tegucigalpa, Honduras | DiarioHouse.Com – Antes de buscar quién haga el trabajo de la Empresa Nacional de Energía Eléctrica (ENEE), Honduras debería preguntarse por qué la empresa no está produciendo todos los resultados que debería con el patrimonio, personal, infraestructura, presupuesto y capacidad institucional que ya posee.
La discusión vuelve a tomar fuerza después de que el gerente Guillermo Peña Panting planteara que un PCM podría ampliar temporalmente el margen operativo de la estatal mientras el Congreso Nacional mantiene pendiente la reforma energética.
El mismo funcionario reconoció el límite: un PCM puede facilitar determinadas actuaciones administrativas, pero no sustituye las modificaciones estructurales que requieren legislación.
Ahí comienza la discusión que Honduras no debería evadir.
Porque la verdadera crisis de la ENEE no cabe dentro de un solo decreto.
La ENEE tiene un problema de pérdidas
Uno de cada tres kilovatios hora que entra al sistema de distribución ha estado, aproximadamente, dentro del universo de energía perdida en años recientes.
En 2024, Finanzas situó las pérdidas en aproximadamente 34.5%. El FMI continúa considerando este problema uno de los principales factores detrás de la fragilidad financiera de la ENEE.
Una porción responde a la física de las redes.
Otra simplemente no debería perderse.
Conexiones ilegales.
Fraude.
Medidores alterados.
Usuarios sin normalizar.
Errores de facturación.
Cobro deficiente.
Fallas de control.
Son problemas administrativos y técnicos.
No son una ley de la naturaleza.
El Estado sabe dónde buscar
Las revisiones realizadas anteriormente sobre unas 600,000 cuentas encontraron anomalías en más de 200,000 casos, según documentación del FMI.
Ese dato debería haber provocado una revolución permanente dentro de la empresa.
Si las anomalías pueden detectarse, pueden investigarse.
Si pueden investigarse, pueden corregirse.
Si pueden corregirse, puede recuperarse dinero.
La solución pasa por medidores inteligentes, inspección basada en datos, inteligencia comercial, telemedición, seguimiento de grandes consumidores, cuadrillas capaces de ejecutar rápidamente y persecución efectiva de conexiones fraudulentas.
La ENEE no necesita perder su carácter público para aplicar ninguna de esas herramientas.
También tiene un problema de cobro
Los L18,170.41 millones en cuentas por cobrar al cierre de 2025 deberían estar en el centro de cualquier plan de rescate.
La pregunta no es únicamente quién debe.
La pregunta es cuánto de esa cartera puede recuperarse.
Cuánto corresponde al sector público.
Cuánto a grandes clientes.
Cuánto está judicializado.
Cuánto está mal registrado.
Cuánto debe depurarse.
Cuánto puede recuperarse mediante convenios.
Una empresa puede tener tarifas suficientes y seguir quebrada si factura mal o no cobra.
Por eso fortalecer cobranza puede ser más rentable que aumentar inmediatamente los precios al usuario que sí paga puntualmente.
Tiene un problema financiero
El balance de 2025 tampoco deja demasiado espacio para triunfalismos.
Los ingresos operativos fueron de L39,408.73 millones.
Los gastos operativos llegaron a L46,418.67 millones.
La diferencia produjo una pérdida operativa superior a L7,000 millones, mientras el resultado total del año cerró negativo en L6,318.30 millones.
Los préstamos acumulados alcanzaban L78,802.53 millones.
La ENEE necesita dinero.
Pero también necesita dejar de perderlo.
Tiene un problema de calidad donde más duele
No todo el sistema presenta el mismo nivel de afectación.
La CREE ha indicado que los principales problemas de continuidad se concentran en circuitos críticos específicos, donde coinciden interrupciones frecuentes o reparaciones prolongadas.
Esa información permite administrar mejor.
Si el problema está concentrado, el presupuesto también puede concentrarse.
El Estado puede construir un ranking nacional de circuitos prioritarios, publicar mensualmente los indicadores y dirigir mantenimiento e inversión hacia los puntos donde cada obra produzca mayor impacto.
Eso también es maximizar recursos.
Tiene un problema de mantenimiento
Esperar que un transformador falle para reemplazarlo suele ser más caro que mantenerlo.
Esperar que una línea colapse genera interrupciones.
Esperar que una subestación llegue al límite obliga a reaccionar bajo presión.
Una empresa eléctrica moderna debe trabajar con mantenimiento predictivo.
Temperatura.
Carga.
Edad.
Aceites.
Historial de fallas.
Vegetación.
Protecciones.
Inventario.
Los datos deben anticipar la falla.
No simplemente documentarla después.
Tiene un problema de velocidad de ejecución
La ENEE posee planes de expansión y proyectos para transmisión.
El Plan 2026-2035 identifica necesidades en numerosas subestaciones, transformadores y líneas.
El reto es convertir planes en infraestructura.
Una obra que aparece durante años en documentos pero no entra en servicio no reduce una sola interrupción.
El Estado debe revisar los cuellos de botella de ejecución: diseños, permisos, licitaciones, financiamiento, adquisición de terrenos, supervisión y entrega.
Agilizar no significa eliminar controles.
Significa diseñar controles que no paralicen.
Tiene un problema de prioridades
Cuando los recursos son limitados, gastar bien resulta tan importante como conseguir más dinero.
No todas las inversiones eléctricas producen el mismo retorno.
Algunas reducen pérdidas.
Otras evitan apagones.
Otras permiten conectar nueva generación.
Otras sustituyen generación cara.
Otras expanden cobertura.
La ENEE necesita jerarquizarlas mediante criterios públicos.
Impacto económico.
Impacto social.
Confiabilidad.
Reducción de pérdidas.
Costo evitado.
Número de usuarios beneficiados.
Tiempo de recuperación.
Solo así puede demostrarse que el dinero del pueblo está llegando primero a donde genera mayor valor.
Tiene un problema de estructura de costos
La empresa necesita revisar permanentemente cuánto cuesta producir, transmitir, distribuir, comercializar y cobrar cada kilovatio hora.
Sin contabilidad robusta por unidades de negocio resulta más difícil saber dónde se produce la ineficiencia.
El FMI informó que la ENEE avanzaba en implementación de estándares financieros internacionales y auditorías de estados financieros recientes, precisamente para fortalecer su gobernanza financiera.
Ese proceso debe convertirse en una herramienta de administración, no únicamente en requisito documental.
Tiene un problema de contratación de energía
Peña Panting advirtió que las reglas vigentes pueden dificultar nuevas contrataciones y encarecer ofertas.
La CREE, además, reportó para el tercer trimestre de 2026 una fuerte diferencia entre costos de generación proyectados y reales.
Eso demuestra que comprar energía correctamente puede determinar miles de millones de lempiras a lo largo de la vida de un contrato.
Las licitaciones deben atraer competencia real.
Plazos adecuados.
Tecnologías eficientes.
Garantías.
Financiamiento competitivo.
Precios transparentes.
El país no debe escoger únicamente el precio inicial más bajo.
Debe evaluar el costo total del suministro.
Tiene activos públicos que deben rendir más
Honduras ha invertido durante décadas en generación hidroeléctrica, líneas, subestaciones, terrenos, edificios, sistemas y conocimiento técnico.
Ese patrimonio debe medirse por productividad.
Una central pública que puede producir más con una rehabilitación costo-eficiente debe ser priorizada.
Una subestación congestionada que impide transportar energía más barata debe ampliarse.
Un transformador viejo que genera pérdidas excesivas debe sustituirse cuando los números lo justifiquen.
Un terreno o inmueble sin utilidad estratégica debe revisarse.
Maximizar recursos significa utilizar el patrimonio, no solamente el presupuesto anual.
Tiene un problema de información
Una ENEE moderna debería saber casi en tiempo real cuánto compra, cuánto recibe, cuánto transporta, cuánto entrega por circuito, cuánto factura, cuánto cobra y cuánto pierde.
Donde existe una diferencia anormal, debe encenderse una alerta.
La digitalización puede convertir una empresa reactiva en una empresa preventiva.
Y los datos deben pertenecer al Estado.
Ese punto es especialmente importante antes de cualquier tercerización: Honduras no debe ceder el control de la información estratégica que necesita para dirigir su propio sistema eléctrico.
La propia reforma interna demuestra que existe capacidad pública
En abril de 2026 se consolidaron las funciones de ENEE Distribución, reducción de pérdidas y control técnico-financiero de la distribución.
El objetivo identificado por el FMI incluye mejorar coordinación, planificación, controles internos, información, facturación, cobranza y vigilancia financiera.
Eso equivale a reconocer que una parte del problema puede resolverse fortaleciendo la estructura pública.
El Estado tiene ahora que demostrarlo.
El trabajador técnico no es el enemigo
Una reforma eficiente tampoco debería confundir burocracia con capacidad técnica.
La ENEE necesita ingenieros.
Electricistas.
Linieros.
Operadores.
Especialistas en protección.
Técnicos de medición.
Expertos en sistemas.
Personal de mantenimiento.
Auditores.
Analistas de datos.
La racionalización debe eliminar ineficiencias, no destruir conocimiento institucional.
Perder técnicos experimentados para después contratar empresas que emplean personal similar a mayor costo sería una contradicción que cualquier reforma debería evitar.
Comprar afuera lo necesario, pero conservar la capacidad del Estado
Ninguna empresa eléctrica puede hacerlo absolutamente todo internamente.
Habrá obras que requieran constructoras.
Equipos fabricados en el extranjero.
Software especializado.
Generadores privados.
Consultores para tareas concretas.
Eso es normal.
Pero la ENEE debe conservar la capacidad de planificar, contratar, supervisar, medir, fiscalizar, cobrar, administrar información y decidir estratégicamente.
Un Estado incapaz de supervisar a un tercero no elimina la ineficiencia.
Solo la coloca detrás de un contrato.
El filtro debe ser el beneficio para Honduras
Por eso, antes de tercerizar una función estratégica, debería compararse el costo público actual con el costo corregido internamente y con el costo total de contratar afuera.
Si el tercero realmente produce mayor eficiencia, la evidencia debe demostrarlo.
Si el Estado puede hacerlo mejor fortaleciendo su estructura por un costo menor, también debe demostrarse.
No debería decidirse por ideología.
Debería decidirse por números.
Pero esos números deben incluir no solamente la tarifa del contratista.
También utilidad, impuestos, supervisión, reajustes, riesgos contractuales, dependencia tecnológica, transferencia de datos y costo de recuperar la operación si el acuerdo fracasa.
El pueblo no puede seguir financiando ineficiencias
Cuando la ENEE pierde energía, Honduras pierde.
Cuando no cobra, Honduras pierde.
Cuando compra mal, Honduras pierde.
Cuando una obra se retrasa, Honduras pierde.
Cuando un transformador falla por falta de mantenimiento, Honduras pierde.
Cuando se endeuda para cubrir problemas operativos recurrentes, Honduras pierde.
Por eso la verdadera reforma no puede limitarse a cambiar leyes o nombres administrativos.
Debe cambiar resultados.
Un PCM puede proporcionar espacio temporal.
El Congreso puede aprobar nuevas reglas.
El sector privado puede participar donde resulte conveniente.
Pero ninguna de esas alternativas debe sustituir la obligación fundamental del Gobierno: hacer que el patrimonio eléctrico del pueblo hondureño produzca el máximo beneficio posible.
Antes de entregar una función, hay que demostrar que fue imposible repararla.
Antes de pedir más dinero, hay que recuperar el que se pierde.
Antes de subir costos, hay que cobrar lo pendiente.
Antes de contratar más energía cara, hay que sacar el máximo rendimiento razonable de los activos públicos.
Antes de hablar de una ENEE incapaz, hay que construir una ENEE capaz.
Esa es la discusión que Honduras debería exigir. —Redacción Bruce Villatoro CEO DiarioHouse.Com