Tegucigalpa, Honduras | DiarioHouse.Com – Se acabaron los guantes dentro del Partido Liberal. Roberto Contreras y Carlos Umaña trasladaron la batalla por la reforma eléctrica a un enfrentamiento político sin filtros. Las acusaciones cruzadas dejaron al descubierto una lucha que ya no se limita al futuro de la ENEE. El pulso ahora también se juega por liderazgo, disciplina y control dentro de la institución.
Contreras lanzó primero contra los diputados que mantienen reservas sobre las reformas eléctricas. El presidente liberal llamó “iroshkos” al sector relacionado con la diputada Iroshka Elvir. “En este caso son los iroshkos, pues siguen pensando de una manera estúpida”, declaró. El golpe verbal provocó una reacción inmediata desde el Congreso Nacional.
Carlos Umaña respondió sin retroceder un centímetro. “Yo, Carlos Umaña, prefiero ser estúpido que traidor al pueblo hondureño”, afirmó. Después lanzó otra acusación al llamar a Contreras el “nuevo destructor del Partido Liberal”. Con esa frase, el duelo político pasó rápidamente de las diferencias energéticas a la supervivencia interna del partido.
Contreras tampoco quiso dejar el ataque sin respuesta. “A mí me importa un pepino, a mí me resbala lo que él opine de mí”, declaró. El mensaje confirmó que ninguno de los dos protagonistas parece dispuesto a bajar la intensidad de la confrontación. La reforma eléctrica terminó funcionando como el detonante de una batalla política que venía acumulando presión.
El verdadero partido se juega alrededor del futuro de la ENEE. Contreras sostiene que Honduras necesita modificar el modelo actual para reducir costos, mejorar la administración y evitar una eventual crisis. También asegura que las reformas no implican privatizar la estatal eléctrica. Su apuesta es avanzar antes de que los problemas del sistema se vuelvan todavía más difíciles de controlar.
Umaña exige revisar cada movimiento antes de entrar al tercer debate. Quiere conocer el impacto financiero real, los mecanismos de vigilancia y las responsabilidades de las instituciones involucradas. Para el diputado, entregar un voto sin tener todas esas respuestas sería asumir un riesgo demasiado alto. Su postura coloca un freno político frente al impulso promovido por Contreras.
La palabra “traición” utilizada por Umaña cambió completamente el terreno del enfrentamiento. Ya no se discute únicamente quién tiene la mejor propuesta técnica para el sector eléctrico. También se discute quién puede presentarse ante los hondureños como defensor del interés público. Esa narrativa puede tener consecuencias mucho más duraderas que cualquier insulto pronunciado durante el choque.
Contreras necesita demostrar que realmente controla la dirección política del liberalismo. Umaña intenta probar que un diputado puede desafiar a la dirigencia cuando considera que una reforma necesita mayores controles. El Congreso será ahora la cancha donde ambos medirán fuerzas. Cuando llegue la votación, el marcador político mostrará quién logró imponer su posición. —Redacción Hansell O.